75 años de la Consagración Episcopal de un fiterano.




Hoy se cumplen 75 años de la Consagración Episcopal del fiterano Don José María García Lahiguera. Nació en Fitero el 9 de marzo de 1903, ingresó en el seminario menor de Tudela en 1913 y se trasladó a Madrid en 1915. Fue ordenado sacerdote en 1926 y obtuvo, en 1928, el grado de Doctor en Derecho Canónico.


Durante la Guerra Civil española, fundó la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, en colaboración con María del Carmen Hidalgo de Caviedes.


En julio de 1936, al estallar la guerra civil española, se encontraba en Madrid con su familia. Durante un registro en su casa familiar, los milicianos, que buscaban a su hermano Jesús, vieron un retrato de don José María vestido de sacerdote. Aunque no ocurrió nada, ambos hermanos se refugiaron en la embajada de Finlandia. No obstante, en diciembre de 1936 las turbas asaltaron la Legación, sin respetar la inmunidad diplomática, y al encontrar en una sala ornamentos sacerdotales y objetos de culto, preguntaron quién era el cura. Don José María se adelantó a confesar que era él, aunque también había allí otros sacerdotes refugiados. Fue encarcelado y condenado a muerte por ser sacerdote.



Se salvó gracias a la diligencia de su hermana Asunción y a las instancias de su hermano
Antonio, a la sazón secretario del Embajador de la República española en Washington. Una vez puesto en libertad, obtuvo un carnet laboral de corredor de libros, con el que circulaba por Madrid en busca de sacerdotes y seminaristas necesitados de ayuda. En diversos lugares de la capital, y siempre clandestinamente, celebraba con asiduidad la santa Misa, organizaba reuniones y retiros espirituales, atendía y confesaba a innumerables fieles, sacerdotes y seminaristas, dedicando un particular cuidado a los que venían desde el frente de guerra.

 

En 1950 fue consagrado obispo y hasta 1964, fue obispo auxiliar de Madrid-Alcalá. En el mismo año de su consagración episcopal, en 1950, la Santa Sede aprobó la creación de la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. 



 

El 7 de julio de 1964 fue nombrado obispo de Huelva, puesto que ocupó hasta 1969, cuando fue nombrado arzobispo de Valencia. Cabe destacar que el obispo fiterano fue uno de los grandes impulsores de la actual ermita de “El Rocío” que bendijo el 12 de abril de 1969.

En 1974 sufrió una trombosis cerebral. Presentó su renuncia al cumplir los 75 años, el 9 de marzo de 1978, la cual le fue aceptada pocos meses después. Tras su retiro, pasó a la archidiócesis de Madrid-Alcalá.

Falleció en Madrid el 14 de julio de 1989. En la entonces Catedral de San Isidro se celebró la misa exequial, presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Don Ángel Suquía, concelebrando una veintena de obispos, y 150 sacerdotes, entre ellos, 30 valencianos. Tras la misa, los restos mortales fueron trasladados a la Casa Madre de sus religiosas, en Madrid, donde fueron inhumados.


En la misa exequial participó una delegación del M.I. Ayuntamiento de Fitero y de la Parroquia Santa María la Real. Días después, ya en Fitero, se celebró una misa funeral presidida por el entonces arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Don José María Cirarda Lachiondo.

En 1995, el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, ordenó la apertura de su proceso de beatificación. Dicho proceso fue admitido por la Congregación para las Causas de los Santos el año 2002, habiendo aprobado sus virtudes heroicas el papa Benedicto XVI mediante decreto de fecha 27 de junio de 2011.

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