Habrá himno de Navarra. A pesar de...

 


Hasta hace dos años Gobierno de Navarra subvencionaba a los coros y bandas de música de la Comunidad Foral para que el día 3 de diciembre interpretaran en espacios públicos y de manera gratuita, a mediodía y al unísono en multitud de pueblos y ciudades, el Himno de las Cortes de Navarra, pero los socialistas decidieron, el año pasado, dejar de subvencionar a dichas entidades.

 

Gobierno de Navarra, con un presupuesto en este año 2025 de 6.431,3 millones de euros, no tiene 70.000€ (era la partida presupuestaria hasta el año 2023) para pagar a coros y bandas, por lo que los ayuntamientos, en el caso de querer mantener este acto tradicional, deberán un año más afrontar el coste de la actividad musical. 

 

Pero esta decisión ¿es una mera cuestión presupuestaria?

 

Los coros y bandas, el himno de Navarra, la conmemoración del 3 de diciembre —festividad de San Francisco Javier— son elementos simbólicos de profunda identidad navarra y que trascienden la mera celebración cultural. Detrás, por lo tanto, de esta decisión no hay un problema de presupuesto. Si fuese por presupuesto, la Sanidad de la Comunidad Foral iría a la vanguardia de España, pero, con un presupuesto histórico en salud, siguen aumentando las listas de espera y la insatisfacción ciudadana sigue aumentando.

 

Y, ¿entonces? La decisión del Gobierno de Navarra de no mantener la subvención y la organización tradicional de conciertos de coros y bandas el Día de Navarra debe leerse como un cambio de prioridades identitarias.

 

El Día de Navarra no es solo una fecha festiva, sino un acto de afirmación institucional como Comunidad Foral. Al retirar el apoyo institucional a esta tradición, el Gobierno de Chivite no solo reduce una insignificante partida presupuestaria, sino que modifica el modo en que el Gobierno Foral se relaciona con sus símbolos y su memoria colectiva. Los que deberían velar por los símbolos, los desplazan.

 

No está en juego una programación cultural. Lo que se discute, en el fondo, es la visibilidad de los símbolos navarros —el himno, las bandas, los coros, las celebraciones en torno a San Francisco Javier— y la manera en que el poder público los integra o los desplaza dentro del relato que le marcan sus socios prioritarios, es decir BILDU.

 

Desde una perspectiva política, EH Bildu mantiene una relación ambivalente con los símbolos forales tradicionales, entre ellos el himno de Navarra que durante décadas fue promovido por gobiernos vinculados al regionalismo y al constitucionalismo navarro (UPN, PSN).

 

En ese marco, el himno de Navarra representa una concepción de la comunidad foral distinta de la que promueve Bildu. Esa diferencia ideológica explica la incomodidad de la coalición abertzale ante actos oficiales en los que el himno foral es protagonista, ya que refuerzan una identidad foral separada del imaginario vasco común que EH Bildu reivindica.

 

En ese sentido, el Día de Navarra —con su fuerte carga tradicional, religiosa y foralista— no encaja en el marco que Bildu promueve.

 

No piensen mucho. No es una cuestión presupuestaria. Es una cuestión de identidad.


La moción presentada por el grupo municipal de UPN en Fitero en el Pleno de la pasada semana, y en la que se instaba a Gobierno de Navarra a continuar subvencionando los coros y bandas de música, salió adelante con los votos a favor de UPN y la abstención del PSN-PSOE. 

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