NA-6900: quedan 2.700 metros.

 


Hace unos meses, el Gobierno de Navarra anunciaba, como en las grandes ocasiones, la renovación del firme de la carretera NA-6900. En su nota oficial se podía leer: “Se ha actuado en 1.640 metros para mejorar las condiciones de seguridad y funcionalidad”.

Sin duda, cualquier mejora en nuestras infraestructuras es bienvenida. Los vecinos y quienes transitan habitualmente esta vía lo agradecen. Sin embargo, tras el anuncio la realidad es que el tramo más peligroso sigue esperando.

La intervención abarcó desde el casco urbano hasta el primer acceso al polígono industrial, un trayecto de algo más de kilómetro y medio. Pero quedan 2.700 metros más: los más estrechos, los que concentran mayor riesgo, especialmente para los vehículos pesados. El pasado mes de octubre, un nuevo accidente en el que se vieron involucrados dos vehículos provocó que nuevamente saltaran todas las alarmas.

No se trata solo de una cuestión estética o de comodidad; es una cuestión de seguridad. Quien haya conducido por ese tramo sabe bien de lo que hablamos. La falta de arcén y el desgaste del firme convierten el trayecto en una preocupación constante para vecinos, trabajadores del polígono y transportistas.

Por eso, más allá de los anuncios y los titulares, urge completar la actuación. No tiene sentido dejar una carretera “a medio arreglar” cuando lo que resta es precisamente lo más comprometido. La seguridad vial no debería entender de tramos ni de metros contados: o se garantiza para todos, o no se garantiza.

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