Consummatum est (Se ha consumado)


Se ha consumado. Los Presupuestos Generales de Navarra ya están aprobados y, como viene siendo habitual, desde el Gobierno foral se proclama que son los más sociales de la historia. La Presidenta María Chivite lo afirma con rotundidad, amparada en grandes cifras y en un relato que suena bien… desde lejos. Pero cuando uno baja al terreno, cuando mira a los pueblos y a su gente, el discurso empieza a resquebrajarse.

De un gobierno que se autodenomina progresista se espera algo muy concreto: que ayude a quien más lo necesita y que lo haga en colaboración leal con los Ayuntamientos, que son la primera línea de respuesta ante las urgencias sociales. Especialmente cuando esas necesidades no son nuevas, ni coyunturales, ni desconocidas, sino mil veces repetidas y reclamadas. 

Sin embargo, una vez más, vemos justo lo contrario.

Fitero seguirá siendo el municipio con mayor tasa de pobreza infantil de Navarra y, además, soportando una importante presión migratoria. No es un dato menor ni una cifra más en una estadística: es una realidad dura, persistente y profundamente injusta. Frente a ella, la respuesta presupuestaria vuelve a ser inexistente. La ayuda es raquítica, incapaz de afrontar un problema que exigiría recursos extraordinarios y decisiones valientes.

La NA-6900, una infraestructura clave para la seguridad, la comunicación y el desarrollo de la localidad, deberá seguir esperando. Otro año más. Otra promesa que no se concreta. Otro aplazamiento que condena al olvido una necesidad evidente.

Mientras tanto, Fitero deberá seguir luchando para que el cartel de bienvenida a un municipio que trabaja incansablemente por el turismo no sea una planta de biogás.

Las demandas del Ayuntamiento de Fitero, trasladadas de forma reiterada y responsable, no han encontrado eco alguno. Nada de nada. Ni inversiones, ni compromisos, ni siquiera una mínima atención política.

Especialmente llamativa es la situación del colegio de Fitero. Las permanentes peticiones para que se atienda su realidad educativa con recursos extraordinarios —porque la situación lo requiere— no solo no han sido atendidas, sino que parece que ni están ni se las espera. Y hablamos de educación, de igualdad de oportunidades, de futuro. De aquello que debería ser una prioridad absoluta para cualquier gobierno que se diga social.

Pero claro, somos progresistas.

Aquí parece importar más si viene o no el Olentzero, si el símbolo es correcto, si el gesto encaja en el relato, que afrontar con seriedad y compromiso los problemas reales de un pueblo. Mucho discurso, mucha etiqueta ideológica y poca respuesta material para quienes viven las dificultades cada día.

Y conviene decirlo con claridad: de esta situación son responsables todos los grupos que sostienen estos presupuestos. Tan responsable es el PSN-PSOE como EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Navarra. Porque aprobar unos presupuestos es asumir sus consecuencias. Y cuando un pueblo como Fitero queda, una vez más, relegado, el silencio también es una forma de complicidad.

Los presupuestos no son neutros. Son decisiones políticas que reflejan prioridades. Y las prioridades, cuando se repiten año tras año, acaban definiendo un modelo de Navarra que no siempre es tan social como se proclama.

Consummatum est. Se ha consumado la aprobación de unos presupuestos que presumen de sensibilidad social, pero que para algunos pueblos siguen siendo profundamente injustos. Y eso, por mucho que se disfrace de progreso, también deja huella.

¡Gracias Chivite!

 


Comentarios