Día de Navarra 2025, en Fitero

 

Ayer, en Fitero, volvió a resonar una melodía que no solo es música: es identidad, historia y emoción compartida. Celebrar el Día de Navarra siempre es especial, pero hacerlo escuchando nuevamente el Himno de Navarra en nuestro pueblo le da un sentido aún más profundo.



Porque no se trata solo de recordar una fecha; se trata de reconocer quiénes somos, de mirar a nuestros mayores, de ver a nuestros jóvenes y entender que todos formamos parte de una historia que nos sostiene y nos proyecta hacia el futuro.

Navarra sigue siendo un lugar donde la tradición es un ancla y, a la vez, un impulso. Y en Fitero, ese equilibrio se vive con naturalidad: respetamos lo que hemos heredado y construimos cada día lo que queremos ser.

El acto de ayer tuvo algo de reencuentro. Volver a dejar sonar el Himno —con solemnidad, con orgullo, con ese respeto silencioso— fue casi un gesto de afirmación colectiva. Era como decir: seguimos aquí, seguimos siendo quienes somos.

Y quizás, también, como recordar que la identidad no se improvisa; se cuida, se cultiva y se celebra.

Comentarios