El 19 de agosto de 1643, los monjes bernardos que habitaban en el monasterio y el Ayuntamiento de Fitero proclamaron Patrona de la Villa a la Virgen de la Concepción, celebrando su fiesta el 8 de diciembre.
A este dato hay que añadir otro, la existencia, más o menos por las mismas fechas, de una Cofradía que promovía la devoción a la Inmaculada. Recoge el historiador local Manuel García Sesma que, “(la) Cofradía de la Inmaculada Concepción fue fundada por el Gremio de los Pelaires (cardadores de paños), que era el más importante de la época, tomándola como su Patrona. En el “Libro de Autos de Visita de las Cofradías”, se llama más de una vez a la Cofradía de la Concepción, Cofradía de la Natividad; pero en la visita de 1830, se aclara este embrollo de las denominaciones, llamándola claramente Cofradía de la Natividad o Virgen de los Pelaires”
Más tarde, seguramente en el
último decenio del siglo XIX, llegarían lo que todos conocemos como “Las Hijas
de María”. De manera que hubo, a la vez, dos cofradías que fomentaban la
devoción a una misma advocación: la vieja de la Inmaculada, que tenía cofrades
de ambos sexos, y la nueva de las Hijas de María, compuesta exclusivamente de
mujeres solteras.
Hoy, la Inmaculada Concepción, sigue siendo la Patrona de España y lo es también de diversos cuerpos militares, como la Infantería española, el Cuerpo eclesiástico del Ejército y el Estado Mayor, el Cuerpo Jurídico, y la Farmacia militar. Una tradición que va unida a la larga devoción que a la Purísima se ha tenido a lo largo de toda la historia de la Iglesia y de España.

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