Historia antigua y reciente de la Cabalgata de Reyes Magos en Fitero.



La historia de los Reyes Magos en Fitero refleja la imaginación, la creatividad y el espíritu de generaciones de vecinos que han mantenido viva una de las tradiciones más entrañables de la villa cisterciense. Antes de que se institucionalizara la Cabalgata que hoy conocemos, los Reyes de carne y hueso desfilaban por las calles con recursos humildes, pero con un entusiasmo y una dedicación que los convertían en auténticos soberanos para los ojos de los niños.

El relato de Manuel García Sesma nos transporta a aquellos primeros años del siglo XX, cuando vecinos como "los Morillos" o Zacarías Muro se enfundaban en sobrecamas de colores, barbas postizas y coronas de hojalata para recorrer las calles al caer la tarde, acompañados por músicos, pajes y antorchas. Con detalle y cariño, el autor nos muestra cómo la ilusión infantil y el compromiso de quienes representaban a los Reyes fueron forjando una tradición que, aunque sufrió interrupciones, volvería a cobrar fuerza décadas después, consolidándose como una de las celebraciones más esperadas por los fiteranos.

"Los Reyes Magos de carne y hueso no aparecieron en Fitero, después de la expulsión de los frailes, hasta finales del 2º decenio del siglo actual (el siglo pasado). Parece que los primeros fueron los Morillos (Tomás y Marcelo Yanguas) y el Cavila (Zacarías Muro), los cuales salieron por las calles, hacia el anochecer de un 5 de enero, disfrazados con sobrecamas de colores, barbas, pelucas postizas, y coronas de hojalata. Iban montados en vulgares machos y no empuñaban cetros, pero los acompañaban unos pobres pajes y los alumbraban portadores de antorchas. Una ruidosa murga de zambomberos y pandereteros hacía más espectacular su marcha, emprendida desde el Pontigo, a través de la calle Mayor. Salió a verlos todo el vecindario y los niños los seguían admirados, como si hubieran sido unos magníficos Soberanos.

Repitieron las fiestas al año siguiente; pero desgraciadamente ya no tuvieron continuadores inmediatos, pues pasaron unos 30 años, hasta que, hacia finales de la década de 1940-1950, apareció otro trío de Reyes Magos, que hizo época. Organizó la fiesta el Frente de Juventudes e hicieron de Reyes Magos Miguel Aguirre, Joaquín Luis y Florencio Martínez. Como Joaquín era cojo y naturalmente se le notaba al bajarse del caballo, Miguel Aguirre explicaba a los niños que era debido a una reciente caída de su caballo. Esta vez, los Reyes tenían mucha mejor representación que los antiguos, cabalgaba en sendos caballos, llevaban un buen séquito de pajes, antorcheros y músicos y les seguía detrás una carreta, transformada en carroza, cargada con los regalos destinados a los niños. Pero no eran para todos, sino únicamente para aquellos cuyos padres se los habían entregado previamente, con la dirección de sus domicilios. A este fin, los Reyes recorrían las calles donde tenían destinatarios y cada uno separadamente subía a una de las casas anotadas, para entregar a los niños los juguetes y regalos, en la misma cama, en presencia de su padre o de su madre. No podían ser más serviciales."

El año pasado, en 2025, el Ayuntamiento de Fitero tomó la decisión de renovar las carrozas de los Reyes Magos, apostando por un diseño moderno y práctico, compuesto por módulos de fácil montaje y desmontaje. Las nuevas carrozas fueron fabricadas en una carpintería local, y en la pintura y acabado colaboraron activamente los alumnos del taller de formación y empleo, poniendo su esfuerzo al servicio de esta tradición. Esta iniciativa no solo ha permitido mejorar la imagen de las principales carrozas de la Cabalgata, sino que también ha fomentado el apoyo a los proyectos formativos locales.


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