En los últimos días estamos se ha detectado en Fitero un preocupante aumento de vertidos incontrolados en caminos rurales, campos de cultivo y espacios naturales de nuestro término municipal.
No hablamos solo de bolsas de basura. Hablamos de escombros, restos de obras, muebles abandonados y todo tipo de residuos que aparecen en cunetas y ribazos, ensuciando lo que es de todos y perjudicando directamente a quienes trabajan la tierra cada día.
Nuestro entorno natural forma parte de nuestra identidad. Es paisaje, es economía, es historia y es legado. Cada vertido ilegal no solo daña el medio ambiente; también erosiona la imagen de nuestro pueblo y la convivencia.
Por ello, desde el Ayuntamiento se ha solicitado la colaboración y refuerzo de vigilancia por parte de la Guardia Civil y la Policía Foral de Navarra, con el objetivo de prevenir estas conductas y, en su caso, identificar y sancionar a los responsables.
Conviene recordar que estas acciones no quedan impunes. El verano pasado, la Guardia Civil tramitó sanciones en nuestro entorno que superaron los 2.000 euros, e incluso una que alcanzó los 30.000 euros, en aplicación de la normativa vigente en materia de residuos y protección ambiental. Las multas son elevadas porque el daño lo es.
No se trata únicamente de castigar. Se trata de disuadir. De enviar un mensaje claro: Fitero no tolera que su entorno se convierta en un vertedero improvisado.
Tenemos servicios de recogida, puntos habilitados y canales adecuados para gestionar los residuos. Lo que falta, cuando se producen estos hechos, no es infraestructura: es responsabilidad.
La vigilancia es necesaria. Las sanciones, cuando proceden, también. Pero lo verdaderamente importante es la conciencia colectiva.
Defender nuestra tierra no es una opción política. Es una obligación moral con quienes nos precedieron y con quienes vendrán.

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