El pasado jueves Fitero fue escenario de un Foro, organizado por Diario de Navarra, y en el que se habló de la realidad migratoria. El título del foro fue ‘Navarra y el reto de la inmigración: de la coexistencia a la convivencia’.
Los participantes en
este encuentro fueron el propio alcalde de Fitero, Miguel Aguirre Yanguas;
la directora general de Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, Eva
Gurría Marco; el coordinador de la Plataforma de Marroquíes de Navarra, Mohamed
Amnay Errami; y la directora del colegio público Juan de Palafox de
Fitero, Irene Benito Alfaro.
Con un 31% de población
extranjera sobre un total de 2.370 habitantes y un 70% de alumnado
escolar de origen marroquí, Fitero es un espejo en el que otras
localidades de Navarra pueden mirarse para afrontar el reto que
plantea la inmigración.
Durante el encuentro se puso de
relieve que la integración es una responsabilidad compartida. A este respecto,
el alcalde de Fitero apuntó que la localidad presenta una “realidad compleja
que requiere de una decisión política valiente”. “La situación migratoria del
siglo XXI no se puede afrontar con las herramientas del s. XX. Y subrayó
que los Ayuntamiento no pueden cubrir las necesidades que se plantean hoy en
día.
La directora general de
Políticas Migratorias, Eva Gurría, resaltó el choque que ha supuesto para la
sociedad navarra “vivir un cambio tan grande en tan poco tiempo”. “Hay un doble
duelo. El primero, el migratorio que experimenta aquel que deja atrás su país
de origen y llega a otro desconocido. Y el segundo, el duelo de los pueblos de
destino, cuyos vecinos ven cómo el paisaje social ha cambiado sustancialmente”,
dijo.
El representante de la Plataforma
de Marroquíes de Navarra, Mohamed Amnay, explicó que la práctica totalidad de
los inmigrantes residentes en Fitero llegados de Marruecos “proceden de la zona
oriental del país, eminentemente rural y donde el sistema escolar es muy
distinto al de otros lugares como Casablanca, Rabat o Tánger, ciudades que se
pueden asemejar a las españolas”.
La directora del colegio de
Fitero, Irene Benito, reconoció la existencia de dos percepciones tan distintas
de la educación, pero resaltó la importancia de revertir esa visión que tienen
las familias marroquíes. “Nuestro primer objetivo es conseguir que las familias
entiendan que su implicación con el colegio es fundamental para poder ir de la
mano. Sin ella, la consecución del éxito escolar será algo muy difícil de
lograr”, apuntó Benito.
Gurría coincidió con el alcalde
de Fitero al señalar la necesidad de adaptar determinados programas y
servicios, así como revisar la financiación de los programas.

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