Ayer, en Tudela, cerca de 50 entidades —entre ayuntamientos, comunidades de regantes, asociaciones empresariales y agentes sociales— participaron en una reunión en la que se trasladó un mensaje claro y unánime: finalizar el Canal de Navarra es trascendental para la Ribera y para el conjunto de la Comunidad Foral.
En este encuentro, celebrado en
la sede de la Comunidad de Bardenas Reales, estuvieron presentes el
Ayuntamiento de Fitero y la Comunidad de Regantes de Fitero, reafirmando así el
compromiso de Fitero con una infraestructura estratégica para el desarrollo
económico, social y territorial.
La reunión sirvió para mostrar el
apoyo al desarrollo de la segunda fase del Canal —la que permitirá la llegada
del agua del embalse de Itoiz hasta la Ribera— tal y como está prevista: con la
ejecución de las dos tuberías y aprovechando toda el agua disponible. Los
asistentes insistieron en que esta fase no puede verse reducida ni
condicionada, ya que forma parte del proyecto global del Canal de Navarra.
Se puso de manifiesto, además,
que no deben tergiversarse los datos económicos. La doble tubería proyectada
resulta más económica que la primera fase ejecutada hace dos décadas. En este
sentido, se subrayó que el verdadero coste sería no completar el Canal y dejar
sin aprovechar un recurso estratégico como el agua de Itoiz. El coste de
oportunidad de mantener la infraestructura incompleta es, sencillamente,
inasumible para la economía y la sociedad navarra.
Durante la reunión se destacó la
necesidad de que la Ribera disponga de agua de calidad y con suministro
suficiente para la agricultura, la industria y el consumo humano. No se trata
solo de regadío; se trata de competitividad empresarial, de sostenibilidad
productiva y de garantía de abastecimiento.
El interés que está despertando
esta segunda fase es evidente. Miles de hectáreas ya han solicitado su
incorporación y otras muchas están a la espera, todo ello incluso antes de que
se haya iniciado la obra. Este dato refleja la confianza del sector y la
necesidad real de que el proyecto avance sin más demoras.
El pasado mes de enero, el Canal
recibió un impulso relevante con el anuncio del Banco Europeo de Inversiones de
conceder a la sociedad pública Canal de Navarra (CANASA) un préstamo de 228
millones de euros, lo que cubriría aproximadamente el 75% del coste previsto.
Sin embargo, todavía no se ha definido el coste total ni la fecha de licitación
de las obras.
Por ello, las entidades presentes
instaron a los Gobiernos de España y de Navarra a que se licite la obra lo
antes posible y se establezca un calendario claro de ejecución.
En las últimas semanas, la
senadora y ex-presidenta de Navarra Uxue Barkos ha generado polémica con
declaraciones en las que aboga por ejecutar la obra en dos etapas en vez de una
sola, una propuesta que ha sido recibida con “indignación” por el sector
agrario navarro al considerar que abrir ahora este debate podría suponer nuevos
retrasos injustificados en la licitación del proyecto.
Por su parte, desde EH Bildu,
cuyo portavoz en Navarra es Adolfo Araiz, se llegó a afirmar que la Ribera
“ya tiene agua” y han planteado dudas parlamentarias sobre aspectos
administrativos vinculados al Canal de Navarra.

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