Fitero vivió un eclipse histórico con casi 1.500 personas y sin incidencias



Fitero vivió ayer una jornada que quedará para siempre en la memoria de la localidad. El eclipse total de Sol convirtió al municipio en uno de los puntos de referencia de la Ribera para contemplar un fenómeno extraordinario y el Punto Oficial de Observación de El Olmillo completó prácticamente su aforo, con cerca de 1.500 personas disfrutando de los 86 segundos de totalidad.

La jornada estuvo marcada por la expectación, la emoción y, finalmente, por un espectáculo natural que superó todas las previsiones. Cuando la Luna comenzó a ocultar el Sol y llegó el momento de la totalidad, Fitero quedó sumido durante unos instantes en una oscuridad extraordinaria, acompañada por la reacción de un público que llevaba horas esperando ese momento.

Pero si el eclipse fue protagonista, también lo fue el dispositivo organizado para garantizar que todo transcurriera con normalidad.

Casi 40 voluntarios participaron durante toda la jornada en las labores de acogida, información, orientación y organización. A ellos se sumaron los diferentes servicios implicados en el dispositivo de seguridad y emergencias, que trabajaron coordinadamente durante una jornada que congregó a un importante número de personas.

Y uno de los datos más destacados de la jornada fue que, a pesar del calor sofocante que se registró durante buena parte del día, no fue necesaria ninguna atención sanitaria en el Punto Oficial de Observación.

La previsión y la organización jugaron, en este sentido, un papel fundamental. Los asistentes pudieron disponer de los servicios previstos y seguir las recomendaciones trasladadas desde la organización, especialmente en materia de hidratación, protección frente al calor y seguridad durante la observación.

La jornada transcurrió además con normalidad en los accesos y en las zonas habilitadas para el público, en una operación que había obligado a preparar durante semanas un dispositivo específico de movilidad, seguridad, prevención de incendios y atención sanitaria.

Fitero afrontaba un reto importante. Nadie podía saber con exactitud cuántas personas decidirían acercarse a la localidad para contemplar el eclipse, pero el interés generado y el hecho de que fuera uno de los puntos de la Ribera con mayor duración de la totalidad hacían prever una importante afluencia.

Finalmente, el resultado fue una jornada multitudinaria y, sobre todo, tranquila.

Durante meses se había hablado del eclipse como un acontecimiento excepcional. Ayer dejó de ser una fecha marcada en el calendario para convertirse en una experiencia compartida por miles de personas.

La naturaleza puso el espectáculo. Fitero puso la organización, la acogida y el trabajo de decenas de personas. El Calatrava, horas y horas de trabajo para garantizar "la hidratación" de los asistentes.  Y durante 86 segundos, el cielo hizo el resto.

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