El joven fiterano Gorka
Jiménez Acereda es, desde hace unos meses, el coordinador del proyecto «Archivo
Vivo de Fitero». Un proyecto que nace con la mirada puesta en la memoria
de nuestro pueblo: en los documentos, las fotografías, los testimonios y, sobre
todo, en las historias de quienes han ido construyendo Fitero a lo largo del
tiempo.
Hemos hablado con
Gorka para acercarnos a este proyecto, conocer cómo se está desarrollando, qué
objetivos persigue y por qué conservar la memoria de un pueblo es también una
forma de construir su futuro.
¿En qué consiste el proyecto Archivo Vivo de Fitero que
se está desarrollando en la Residencia de Fitero?
Archivo Vivo de
Fitero es un proyecto que busca recuperar, conservar y poner en valor la
memoria de nuestro pueblo a través de los recuerdos y experiencias de las
personas mayores de la Residencia San Raimundo.
Pero el proyecto va
mucho más allá de recopilar información. Lo realmente importante es generar un
espacio de encuentro entre generaciones, donde los mayores puedan compartir sus
vivencias y los más jóvenes puedan escucharlas, preguntar y descubrir cómo era
el pueblo antes.
¿Cuál es tu papel como agregado a la Universidad de
Navarra?
Mi papel en dos palabras es coordinar y
desarrollar el proyecto Archivo Vivo de Fitero, principalmente. Me encargo de
organizar las diferentes actividades, preparar las entrevistas y los
contenidos, coordinar la participación de los residentes y de los jóvenes y, en
definitiva, intentar que todo lo que vamos recogiendo tenga un sentido y pueda
conservarse para el futuro.
Para mí también supone estar muy cerca de las
personas que participan en el proyecto y aprender directamente de ellas.
Suponemos que vivir de cerca el trabajo de una residencia
de ancianos cambia “el chip” de lo que vemos desde fuera. ¿Qué está suponiendo
para ti compartir horas con mayores, familias y profesionales?
Sin duda. Estar dentro de una residencia y
compartir tiempo con sus residentes te hace cambiar la perspectiva. Desde fuera
puedes pensar en una residencia simplemente como un lugar donde viven personas
mayores, pero cuando empiezas a escuchar sus historias descubres que detrás de
cada persona hay toda una vida, una familia, … una parte de la historia de
Fitero.
Para mí está siendo una experiencia de mucho
aprendizaje y de crecer personalmente. También te obliga a escuchar de otra
manera, a tener paciencia y a dar valor a cosas que quizá antes podían parecer
pequeñas. Una conversación sobre cómo se celebraban las fiestas puede terminar
siendo un recuerdo fundamental para entender cómo era nuestro pueblo.
Además, compartir estos momentos con los
profesionales y las familias permite conocer también todo el trabajo y el
cariño que hay detrás del día a día de una residencia.
En resumen, es una experiencia que me está
aportando mucho tanto a nivel profesional como humano.
Y mirando hacia adelante, ¿qué esperas de este proyecto?
¿Qué te gustaría que quedara en Fitero cuando dentro de unos años podamos mirar
atrás y comprobar todo lo que se ha recogido, escuchado y compartido?
Me gustaría que
Archivo Vivo de Fitero se convirtiera en una memoria colectiva del pueblo. Que
dentro de unos años cualquier persona pudiera acercarse a este archivo y
descubrir cómo era Fitero a través de las voces de quienes lo vivieron.
Pero,
sobre todo, me gustaría que no se quedara únicamente en un conjunto de
fotografías, entrevistas o documentos. Espero que quede una conexión entre
generaciones y que los jóvenes entiendan que las personas mayores son una
fuente de conocimiento y de historia que tenemos muy cerca.
Si
conseguimos que dentro de unos años alguien escuche una de estas historias y
piense “esto también forma parte de Fitero y de nuestra historia”, creo que el
proyecto habrá cumplido su objetivo. Al final, Archivo Vivo pretende que los
recuerdos no se pierdan, que se compartan y que sigan formando parte de la vida
del pueblo.


Comentarios
Publicar un comentario