Fitero vivió ayer su día grande de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Barda. Desde primeras horas de la mañana, las calles del municipio fueron tomando ambiente hasta que, a las once, arrancó desde el Ayuntamiento la comitiva que acompañaría a la patrona en su tradicional procesión.
La comitiva estuvo abierta por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que puso desde el primer momento el color y el ambiente festivo a una jornada especialmente señalada para los fiteranos. Tras ellos, la Corporación municipal, presidida por el alcalde, Miguel Aguirre Yanguas, se dirigió hacia el templo para acompañar a la Virgen de la Barda.
Entre las autoridades y representantes institucionales que quisieron compartir la jornada con Fitero se encontraban la consejera de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, Mari Carmen Maeztu; la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola; el expresidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, y representantes de diferentes ayuntamientos de la Ribera.
La procesión volvió a ser uno de los grandes momentos de la jornada y reunió a una multitud de vecinos que acompañaron a la Virgen de la Barda por las calles de la localidad. La imagen de la patrona, arropada por los fiteranos, recorrió el tradicional itinerario en una manifestación que volvió a unir devoción, tradición y fiesta.
La procesión estuvo presidida por el párroco de Fitero, don Fermín Macías.
A su regreso al templo, y antes de que la Virgen de la Barda volviera a ocupar su lugar, la Escuela de Jotas quiso rendir homenaje a la patrona con sus voces, protagonizando uno de los momentos más emotivos de la mañana. Después, la Virgen regresó a su templo, poniendo el punto final a la procesión.
La celebración continuó con la Eucaristía, acompañada musicalmente por el Coro Parroquial, en un templo nuevamente lleno para celebrar la festividad de la patrona.
La mañana tuvo también su tradicional apartado musical con el concierto de la Banda de Música de Fitero, dirigida por Eugenio Irigaray. La formación fiterana volvió a ser protagonista en una jornada en la que la música, tanto popular como religiosa, acompañó los principales actos del día.
Tras el concierto, las autoridades y representantes institucionales compartieron un sencillo aperitivo en el claustro del Monasterio de Fitero, en un ambiente distendido que permitió prolongar el encuentro después de una mañana intensa.
Procesión, música, tradición y devoción volvieron a encontrarse ayer en Fitero para celebrar a su patrona. Un día grande que volvió a tener en la Virgen de la Barda su principal protagonista y en las calles de la localidad el mejor escenario para una celebración profundamente arraigada en la vida de Fitero.

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